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CAMPAMENTO ROMANO DE CAMPAÑA DE “EL CINCHO” (LA POBLACIÓN, CAMPOO DE YUSO, CANTABRIA). EL YACIMIENTO REVALORIZADO

  Manuel García Alonso

 

 

CAMPAMENTO ROMANO DE CAMPAÑA DE “EL CINCHO” (LA POBLACIÓN, CAMPOO DE YUSO, CANTABRIA)

 

I. ANTECEDENTES DE LOS TRABAJOS

 

Una salida al campo, durante el mes de Julio de 2000, con ánimo de fotografiar atrincheramientos de nuestra última Guerra Civil, dio como resultado el hallazgo de un gran emplazamiento fortificado inédito hasta aquél momento en la historiografía arqueológica; circunstancia que fue comunicada a la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria. Por entonces ya contemplábamos la posibilidad de que se tratara de un importante yacimiento arqueológico relacionable con el Bellum Cantabricum.

El emplazamiento de la fortificación se localiza unos 500 m. al norte del núcleo de La Población - Campoo de Yuso (Cantabria), en torno a la cota de 924 m., en el lugar conocido como El Cincho. Se trata de un altozano alomado destinado a pastos comunales y praderías cercadas que domina visualmente la gran llanada de La Vilga, hoy anegada casi por completo por las aguas del Embalse del Ebro. El lugar, un afloramiento de ofitas triásicas, tiene una posición estratégica ventajosa puesto que se sitúa además a los pies de los pasos más transitables de la cordillera, justamente por donde se accede al cordal del interfluvio Pas-Besaya.

El topónimo que da nombre al cerro, y ahora al yacimiento, “El Cincho”, proviene por natural y clara evolución del latino cingulum, con el sentido aquí de cinturón amurallado en torno a la cima. También los testimonios orales recogen la leyenda de la existencia de un “pellejo de oro” en este lugar.        

 

II. DESARROLLO DE LA INTERVENCIÓN DE CAMPO

 

Los trabajos de campo se desarrollaron entre el 25 de junio y el 25 de agosto de 2001. Tras una serie de actuaciones preliminares, entre las que señalaremos el levantamiento de una planimetría previa, reunir el equipo de trabajos de campo y decidir los lugares que, a priori, parecían más a propósito para los sondeos, se iniciaron los trabajos arqueológicos, de topografía y planimetría, de prospección ocular, aérea y eléctrica, y de sondeos. Concretamente los sondeos arqueológicos fueron cuatro, con un equipo de trabajo de entre cuatro y nueve personas. Realizamos también una serie de fotografías aéreas oblicuas con el fin de ayudar en la labor de definición planimétrica y de determinar mejor el carácter de algunos elementos singulares de la estructura defensiva. La topografía general del yacimiento se realizó a finales de Junio y la topografía previa de los sondeos y su planimetría se realizaba antes de excavar y en el curso de la misma excavación. Aunque con ciertas dificultades, debido a la existencia de numerosos nódulos ofíticos, muy metalizados, en superficie y de numerosísimos fragmentos de metralla de los combates de Agosto de 1937, pudimos completar una prospección eléctrica del yacimiento con detector de metales.

En superficie la mera prospección ocular ya denotaba estructuras llamativas, especialmente los muros o restos del agger acompañados al exterior por la fossa y alineados en paralelo y preferentemente, al menos en tres de sus lados, orientados. Así mismo se apreciaban los accesos al interior del gran recinto mediante, en algunos casos, claras puertas en clavícula interna. La zona donde esto era menos evidente era la meridional, afectada por una reciente pratificación, pero aún así intuíamos varios muros paralelos de forma groseramente semicircular.

La planimetría general reveló un gran recinto campamental de 15,2 Has. de superficie interior, orientado cardinalmente y con una forma que tiende al naipe en su mayor parte, pero con cierta adaptación a la orografía del cerro elegido. Al norte por su forma no completamente rectilínea, y al sur por lo dicho y por el hecho de que en este lugar es más accesible. El recinto en realidad era doble, con uno principal en lo alto, de 9,3 Has. de superficie, y otro anexado por el septentrión, de 5,9 Has. Además el superior permitía apreciar en superficie alineamientos de muretes, hasta seis en paralelo, que pudieran apuntar alguna estructura, quizá de almacenes u horrea a la manera del campamento de Bande. ¿Estábamos ante un solo castra con un anexo para allae o vexillatio, o quizá auxillia? ¿o se trataba de un doble campamento para más de una legión? Los recintos de Cildá  o La Poza  apuntan por su extensión a dos, pero el de Rosinos de Vidriales (Zamora) a uno solo. Nos lo plantearemos más adelante de nuevo.

 

Plano topográfico del Campamento de El Cincho

 Plano topográfico del Campamento de El Cincho

Ortofoto de 1957 del Campamento Romano de El Cincho

 Ortofoto de 1957 del Campamento Romano de El Cincho

 

Se procedió inmediatamente a la excavación de los sondeos arqueológicos, con una extensión de 36 m2 de superficie, obteniendo los resultados siguientes:

 

- Sondeo muro exterior este (A). En el recinto superior, con el doble fin de determinar las características y disposición de la estructura evidenciada en prospección y de obtener su secuencia estratigráfica, se planteó la excavación de una trinchera de dos metros de anchura, perpendicular a la misma, compuesta por seis cuadrículas de 2x2 m., denominadas A1, A3, A5, A7, A9 y A11. Se manifestaron aquí las estructuras de fortificación de las dos fases de ocupación del cerro, la más reciente una trinchera de 1937 que aprovecha los restos del vallum, y la más antigua las estructuras defensivas del campamento romano de campaña. En este caso, y de dentro a fuera, un paso de ronda en el inicio del intervallum, un muro de piedra sin trabajar arrasado (la base del vallum), un agger muy alterado con su caída hacia una fossa fastigata de 3x2 pies romanos, que se halla cegada intencionadamente con la piedra del agger, y un breve, quizá también arrasado, contra-agger. Estas evidencias ya mostraron claramente estructuras defensivas propias de un castra aestiva.

 

- Sondeo muro interior (B). Con la doble finalidad de determinar las características y disposición de la estructura murada evidenciada en prospección entre ambos recintos, en lo que debía corresponder al eje central norte-sur del campamento, y obtener su secuencia estratigráfica, se planteó la excavación de una trinchera perpendicular a la misma compuesta por cinco cuadrículas de 2x2 m., denominadas B1, B3, B5, B7 y B9. Se evidenció un solo momento de ocupación, el romano, con estructuras de defensa similares a las del sondeo A, pero con algunas diferencias de interés. Especialmente la existencia de una plataforma interna de rústico empedrado, con hoyos de postes de madera  calzados con piedras para la base de una turris, además de los correspondientes agger arrasado y fossa fastigata cegada, aquí con menos relieve que en el sondeo A. Resultaban especialmente claras las evidencias de un incendio especialmente en la plataforma interior.

 

- Sondeo cima (C). Con la mirada puesta en la posibilidad de evidenciar una estructura, que podría corresponder a alguna dependencia en una zona donde cabría esperar el pretorio campamental, se planteó la apertura de una cuadrícula de 4x4 m., denominada C1., dividida a su vez en cuatro cuadrantes, de 2x2 m., y se procedió finalmente a la excavación de tres de ellos. La estructura resultó un murete de cierre agrario contemporáneo armado en seco, pero se apreció un suelo pisado y zonalmente rubefacto. Un nivel intrusivo, correspondiente a un zanjeo también contemporáneo y muy reciente, se atestiguó también.

 

- Sondeo interior oeste (D). Con el objeto de determinar las características y la adscripción de unas posibles estructuras que aparecían por toda la zona occidental del recinto se determinó excavar una cuadrícula de 4x4 m., denominada D1. Igual que en el sondeo C los restos de piedra eran de labores de adecuación agraria, pero también apareció el mismo nivel de tierra pisada y rubefactada.

 

Una vez completada la labor de campo que nosotros podíamos afrontar, como teníamos previsto, acometimos el estudio y análisis de las estructuras y objetos muebles y la redacción de los correspondientes informes y memorias de los trabajos. Al tiempo se buscó la colaboración necesaria que, siempre teniendo en cuenta la escasez de medios con que en todo momento contamos, pudiese aportar análisis complementarios que considerábamos necesarios. Concretamente los edafológicos, los polínicos y los numismáticos.

 

III. DESARROLLO DE LOS TRABAJOS DE GABINETE

 

De los diversos trabajos de prospección, superficial y aérea, y del levantamiento topográfico se obtuvieron, como se ha dicho, abundantes datos de un recinto campamental de campaña de unas 16 hectáreas de extensión, dividido por un muro interno que cierra un recinto secundario en la ladera septentrional, con esquinas redondeadas y varias puertas de acceso, algunas muy claramente en forma de “clavícula”. Estas evidencias comprobamos que ya eran visibles en los vuelos de Julio-57, conocido como “vuelo americano” y en el vuelo regional de Octubre-88. Al tiempo se localizaron y redujeron a plano las tres líneas de trincheras pertenecientes a su reocupación durante la Guerra Civil, lo que demostraba que el emplazamiento conservaba su carácter estratégico a lo largo del tiempo.

De los cuatro sondeos arqueológicos realizados se pudo determinar el tipo de estructuras con que cuentan los recintos romanos, como también se ha indicado, y la estratigrafía general del yacimiento.

En el Sondeo muro exterior este se obtuvo la serie estratigráfica que se vincula con sus estructuras, evidenciándose la inexistencia de otras fases distintas de ocupación a las ya señaladas, así como el claro testimonio de la destrucción de la estructura campamental por parte de sus ocupantes y la reutilización de sus restos por los defensores republicanos de esta posición casi dos milenios después.

En el Sondeo muro interior eran claras las evidencias de un fuerte incendio en este sector y especialmente en la plataforma superior donde consideramos la existencia de una torre de madera. Igualmente se determinó la serie estratigráfica correspondiente, volviéndose a atestiguar con gran precisión la destrucción mecánica de las estructuras defensivas campamentales. No se exhumaron restos materiales muebles correspondientes al nivel de ocupación.

En el Sondeo cima y en el Sondeo interior oeste se comprobó que la sucesión estratigráfica era muy similar en todos los sectores abiertos, incluido el nivel de incendio sobre un suelo pisado y rubefactado que parece generalizado, aunque con diferente intensidad, en todo el yacimiento. Tampoco se encontraron restos materiales atribuibles al nivel indicado.

El dictamen edafológico realizado determinó el carácter del afloramiento intrusivo triásico de ofitas cristalinas de El Cincho. Al tiempo permitió la determinación de los procesos deposicionales del suelo. En concreto en el sondeo A la sucesión de horizontes edáficos se halla interrumpida por diferentes planos de excavación de origen antrópico correspondientes a los restos del vallum y berma romanos y a la trinchera de la Guerra Civil. La excavación romana se presenta en el corte como desmonte o cuña con el vértice hacia afuera lo que es compatible con su adecuación mediante allanamiento del suelo para dicho fin. Tras el abandono del campamento se produce una rápida edafogénesis, con alternancia de cantos, en periodos de rejuvenecimiento, y de suelos terrígenos en periodos de deposición.

Con el fin de determinar aspectos importantes de la ocupación romana se tomaron diversas muestras para su análisis polínico. Finalmente fue la muestra 6, tomada en el cuadro B7 del sondeo B, concretamente en el nivel 6, un nivel de tierra arenosa y grasa, de color grisáceo, que encontramos únicamente en el fondo o vértice de la fossa con una potencia máxima de 8 cm., la que ofreció resultados de interés. Siempre en la consideración de que se debió formar por acumulación de plantas, de ambiente encharcado, en el fondo del foso cuando este se encontraba abierto y en uso, pues el nivel superior era el de colmatación intencionada, por tanto se trataba de un depósito sellado.

El número de taxones determinados es escaso (9) y el 81% de los palinomorfos corresponde a Ericaceae, el resto son Corylus, Pinus sylvestris, Rannunculanaceae, Cruciferae, Cyperaceae y Varia. Su análisis ofrece una visión fidedigna del paisaje vegetal de aquél momento. Se trataría de un paisaje abierto de predominio herbáceo, con escasa representación arbórea, no extraño en entornos de campamentos romanos. Relacionables con procesos de encharcamiento en fondo de foso son los Rannunculanacea y los Cyperaciae. Precisamente la polinización de las Ericaceae, la gran mayoría de los taxones identificados, determina la alta probabilidad de que el foso estuviera abierto durante un tiempo indeterminado en Junio y/o Julio. Nosotros pensamos en un uso del recinto a finales de la primavera o en los comienzos del verano, en momentos iniciales de lo que entonces era una campaña militar.

En los trabajos de prospección eléctrica se rescataron una serie de materiales metálicos adscribibles, en diversa proporción, a cada uno de los dos momentos de ocupación militar. Por un lado un gran número de proyectiles correspondientes a la Guerra Civil y por otro un limitadísimo grupo de elementos metálicos correspondientes a la ocupación romana que no ofrecen duda de su coherencia con un origen militar.  Tenemos un regatón o contera de un asta, un hacha y algunos clavos y grapas de hierro, así como una plaquita de bronce; amén de un pequeño lote de monedas con varios pequeños bronces, alguno partido, y un quinario de plata.

 

 

 

Hacha o zuela (Campamento Romano El Cincho)

Hacha o zuela (Campamento Romano El Cincho)

 

As de bronce y quinario de plata (Campamento Romano El Cincho)

As de bronce y quinario de plata (Campamento Romano El Cincho)

El hacha o azuela de hierro de El Cincho es prácticamente idéntica, formal y esterométricamente, a la publicada como procedente de la cueva de Covarrubias en las inmediaciones del castro de la Peña de Sámano (Castro Urdiales) en un contexto arqueológico de Edad del Hierro II y romanización. Pero también se encuentra entre los materiales de algunas necrópolis vetonas, como la de El Raso (Ávila) en que una se fecha en los siglos II y I a. C., y tengamos presente como cosa sabida la participación de numerosos indígenas de aquella zona como tropas auxiliares romanas en las guerras cántabras. Podemos añadir que los clavos –clavi- y las grapas pertenecen a lo que se puede denominar “carpintería de armar” y que se suele encontrar en contextos militares. En el yacimiento de Atxa, en la Llanada Alavesa, que ha sido considerado como un establecimiento campamental de breve ocupación en época Flavia, se han encontrado más de dos centenas de clavos y tres grapas de hierro

La contera de hierro, un contus, que, por su tamaño y tipo, pertenecía necesariamente a un asta, quizá de un estandarte legionario. Se localizó "in situ"” incrustado en posición original clavado verticalmente y atorado entre dos piedras. Pensamos que ello fue la causa de que se quedase allí. Su posición y características no permiten definir su uso, pudiera tratarse del regatón metálico de un poste de papillio, pero también pudiera ser la contera de un estandarte o signum. Se trata de un tipo bien conocido a partir de las representaciones en los relieves militares conmemorativos.

Hemos hallado también una plaquita de bronce con dos pequeñas perforaciones que, si no ofrece dudas sobre su adscripción al periodo romano, sí que las ofrece respecto a su uso y función. No hemos hallado ningún paralelo estrecho con ella, aunque su aspecto y tipo debe guardar relación con la metalistería de fábrica militar de este momento. Como hipótesis adelantamos la posibilidad, deducida por la localización de las perforaciones, de que estemos ante algún elemento de lorica.

Claves para la determinación del momento de ocupación romana de El Cincho han resultado las cinco piezas numismáticas. Se trata de dos medios ases, uno del [M]VN CAL[ ] con reverso del toro característico y otro frustra. La presencia de moneda partida, en este caso ases, es algo habitual y sabido de ambientes militares, tanto de emplazamientos propiamente campamentales como de territorios de frontera militar o con fuerte presencia legionaria. La fecha final para las particiones hispanas parece ser el reinado de Tiberio, a juzgar por lo hasta ahora conocido. El dominio de los bronces, el pequeño monetario, en los campamentos romanos es lo habitual y esperable. Además tenemos que los dos ases completos, o un as y un duplo por su tamaño y peso algo mayor, hallados en El Cincho son emisiones celtibéricas que, por el tipo con cabeza y el jinete lancero, no pueden remontarse más allá del primer cuarto del siglo I a. C. Uno corresponde a la ceca bilbilitana con cabeza y letra ibérica en el anverso, y otro es un as de CLOVNIOQ con cabeza con delfín en el anverso y jinete lancero en el reverso. Este monetario, tan característicamente campamental, nos permite remitir la ocupación a momentos augusteos. Concretamente la emisión calagurritana lleva a algún momento posterior al 27 a. C. Se trataría de moneta imperatorum utilizada en el stipendium militar ante la falta de cecas apropiadas en la Citerior, algo que se confirma en todos los casos de campamentos de las guerras cántabras.

Mención aparte ha de tener el quinario serrati de plata, una emisión totalmente romana en tiempos de Augusto y cuya efigie, a la derecha y desnuda, aparece en el anverso.  Junto a su cabeza tenemos la inscripción CAESAR IMP VII, lo que nos lleva a su título imperial y a su séptimo consulado, el del 27 a. C. El reverso recuerda la recepción de la provincia de Asia: victoria con corona y palma sobre cista mística flanqueada por dos serpientes. Antes de nada señalar la presencia, aunque esporádica, del pequeño numerario de plata en los emplazamientos militares romanos, y también que estamos ante un serrati, con el objeto de evitar falsificaciones. Este hecho es conocido para las emisiones romanas de fines del periodo republicano. Se trataría de una emisión a cargo de la familia Iulia; una emisión militar en Italia, muy probablemente en Brindisi, con objeto de cubrir las soldadas de las tropas movilizadas. Respecto a las leyendas todo conduce a pensar en momentos inmediatamente previos a su partida con las tropas hacia Tarraco.

Los hallazgos referidos no permiten la diferenciación de ambos recintos, ello aun cuando el quinario fue localizado en el recinto anexo, ya que el conjunto es coherente con un único momento o una misma campaña militar.

 

IV. CONCLUSIONES ARQUEOLÓGICAS E HISTÓRICAS

 

Estamos pues ante un castra aestiva romano del momento de la guerra cantábrica, muy probablemente de las campañas augusteas, un campamento establecido en los comienzos de la campaña estival tal y como indican los estudios polínicos. Su tipología y su emplazamiento resultan canónicos en un campamento romano de campaña si nos atenemos a los escritos de Vegecio o Pseudo-Hyginio; con alguna concesión a su adecuación al cerro, con algún rasgo pues de castra necesaria, sobre todo en su cierre meridional. No es un campamento de marcha pues fue ocupado por un cierto tiempo, al menos el recinto superior, probablemente ambos recintos. Por otra parte los abastecimientos de El Cincho provienen primordialmente del valle del Ebro, como evidencian los hallazgos metálicos y monetarios. Y el análisis estratigráfico, en el nivel actual de conocimientos, permite sostener que no fue atacado en ningún momento y se abandonó intencionadamente inutilizándolo mediante la destrucción del vallum y el agger, colmatando los fosos con sus materiales, e incendiando las estructuras de madera que no podían ser portadas.

Los paralelos más estrechos de nuestro yacimiento se encuentran, precisamente, en los castra últimamente descubiertos del Bellum Cantabricum, especialmente del asedio a la Espina del Gallego, en las altas sierras que separan las cuencas del Pas y del Besaya. El castra maiora de Cildá es un campamento de montaña, adaptado al terreno, con varios amurallamientos en torno al recinto central situado en la zona más elevada. En total son unos 23 o 25 Has. Describe un cerco rectangular central con las esquinas redondeadas, la típica forma de los campamentos de campaña del momento, fortificado con agger y fossae, y una serie de recintos anexos. Las cercas exteriores remontan las laderas hasta unirse al recinto central. En estos recintos se encuentran al menos tres puertas de acceso, las situadas frente al castro de la Espina del Gallego disponen de clavículas. Es interesante indicar que la puerta con clavícula más septentrional se encuentra justamente en el enlace de varios recintos, como muy posiblemente en El Cincho. Al tiempo que también es de reseñar que la forma y el tipo de las defensas meridionales pudieran asemejarse a las de nuestro campamento.

Al norte, el campamento del Campo de las Cercas o de La Collada sería otro castra maiora, otro campamento doble, en este caso claramente para dos legiones. En realidad es un campamento de planta rectangular -500 x 300 m.- con las esquinas redondeadas al que se adosa otro similar por su lado menor septentrional con la finalidad de adaptar la planta campamental al alomado interfluvio. En total unas 18 Has. de superficie entre los dos. Poseen su correspondiente agger y fossa y las puertas, en clavícula también, se sitúan en el enlace de ambos recintos. Esta disposición y elementos resultan muy cercanos a las descritas en el yacimiento campurriano que nos ocupa.

Más lejos, en las proximidades de Bernorio, se reconoce un campamento de campaña de planta rectangular y adaptado al terreno, con puertas en clavícula. En los últimos trabajos en este yacimiento de El Castillejo se ha testimoniado también el relleno intencionado de los fosos por sus ocupantes en el momento de abandonar el emplazamiento.

Ángel Morillo señala, en su estudio sobre los campamentos romanos en España, la evolución hacia la planta rectangular tras las reformas de Mario y César, así como al redondeo de las esquinas. Esto ya es muy claro en época  augustea y tiberiana, como en el primer castra de Rosinos de Vidriales (Zamora). Por citar otros paralelos señalaremos los casos  de Herrera de Pisuerga, campamento desde el final de las guerras cántabras de la Legión IIII Macedónica, en que su plano, bajo el callejero actual, parece dibujarse rectangular con esquinas redondeadas, o el de Valdemeda (León) con doble clavícula.

Reddé, en sus trabajos en el asedio y campo de batalla de Alesia, oppidum que sirvió de refugio a las tropas galas de Vercingétorix, nos muestra campamentos de campaña, en un periodo algo anterior, de planta bien adaptada al terreno, a veces subcirculares, similares a otros ya augusteos del limes germánico. La presencia de claviculae y otros sistemas defensivos son constantes.

El contexto histórico-arqueológico debe recordar los castros y oppida indígenas ocupados en el momento de la llegada de las legiones y, especialmente, aquellos, directamente asediados y expugnados por las mismas. Entre los poblados de la IIª Edad del Hierro reconocidos con cierta precisión en las proximidades podemos citar los de Los Agudos en Pie de Concha, la Ceja de las Lombas en Valdeiguña, La Espina del Gallego en Arenas de Iguña, el de Triquineja en Argüeso, el de Las Eras en Cañeda, el de El Castro en Rucandio, y los burgaleses de La Maza, Peña Dulla y Pico Nava. Y entre los poblados expugnados reconocidos arqueológicamente están los no lejanos de Las Rabas en Celada Marlantes, bien conocido de antiguo, y Monte Ornedo en Camesa, presentado también en estas Actas.

En nuestra opinión, volviendo sobre el yacimiento más de una década después,  El Cincho se trata del campamento levantado para una legión completa. Su tamaño lo acerca al de Rosinos de Vidriales de 17,35 Has. en que debió acampar la legio X, o de una incompleta y otra unidad menor en su anexo septentrional. No sostenemos como probable, como algunos han expresado, el adosamiento de una segunda unidad militar tipo legión posteriormente, puesto que es un recinto muy reducido y hay un claro nivel de incendio en el muro interior.

Respecto al papel del castra en las guerras, el hecho de estar vertido en planta hacia el norte y con refuerzos defensivos en este sector, caso de la turris presente frente a su puerta septentrional, nos hace sospechar que es una base militar en previsión de un avance. A media jornada de marcha en esa dirección se encuentra el campamento de Cildá, en el cordal montañoso que separa los ríos Pas y Besaya, el camino de avance más rápido hacia la rasa costera y la bahía santanderina. Un día resultaría suficiente para destruir El Cincho, marchar a Cildá e iniciar la castramentación en este lugar. No tenemos tan clara la procedencia de la unidad. Cierto que resulta posible el desplazamiento desde La Poza, por la distancia a que se halla, pero la expugnación de Las Rabas llevaría un tiempo y para El Cincho pensamos en unos primeros momentos de la campaña militar.

Hipótesis compatibles con esta maniobra serían el control al tiempo de la retaguardia en el movimiento de otra unidad militar o el sometimiento previo de los indígenas de las fuentes del Iberus.

Hasta aquí nos hemos batido en el campo de lo probable. No sabemos qué legión acampó en El Cincho, ¿la I o la II Augusta? ¿Sería el propio Cayo Antistio antes de avanzar hacia la costa? ¿Esperó aquí noticias sobre la partida desde Aquitania de las naves hacia lo que después se conocería como Portus Victoriae? No podemos contestar por ahora, pero el lugar en que se encuentran sus restos, el momento de la campaña en que debió estar operativo y los materiales arqueológicos, así como las recientes aportaciones en esta línea de penetración permiten formular ya estas preguntas.

 

V. LA IMPORTANCIA DEL YACIMIENTO

 

Posiblemente no haya en la región actual de Cantabria yacimiento más rentable económica y culturalmente que el de El Cincho. La intervención en su día se hizo con una subvención escasa de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria que no alcanzó a cubrir gastos. El trabajo fue desinteresado por parte de todos los intervinientes, director, trabajadores y técnicos y, a partir de entonces El Cincho ha sido uno de los yacimientos más presente en los congresos científicos, en las revistas especializadas y en las revistas de divulgación de este periodo y ámbito.

La inclusión de El Cincho en el proyecto actual permitirá también, a corto plazo, la proyección socioeconómica del yacimiento, posibilitará el conocimiento del mismo por parte de vecinos y visitantes y, así, constituir un punto de referencia y apoyo más para el fomento de las actividades socioeconómicas del municipio y la comarca. El proyecto es un buen ejemplo de la importancia de construir sinergias entre entidades de distinto nivel, en este caso el Ayuntamiento de Campoo de Yuso, la Universidad de Cantabria y la Consejería correspondiente del Gobierno de Cantabria. Si finaliza con éxito el proyecto en un par de años la puesta en valor del lugar y sitio arquológico, que ya es BIC regional, se habrá hecho realidad y atraerán visitas y turismo que complementarán la oferta naturalista, histórica y hostelera con que cuenta la localidad.

 

 

"Del Alto de El Cincho
a la Peña del Cuervo,
hay un pellejo de toro
repleto de plata y oro."
 
Dicho popular de La Población

 

 


Bibliografía con citas a El Cincho

 

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Charla coloquio sobre el Proyecto de recuperacion del Campamento Romano de el Cincho (La Población- Campoo de Yuso) 

 

Campamento Romano de El Cincho 

 

 Imagenes de la visita después de la charla 

 Video explicativo sobre los Campamentos Romanos

 

Campamento romano

 

 

 Trabajos topográficos en El Cincho ( La Población - Campoo de Yuso)

 

 Visita al Campamento El Cincho durante la presentación del Proyecto de recuperación 

Enlaces de interés y noticias

 

Facebook: Paisaje arqueológico Campoo - Los Valles

El renacer del yacimiento de El Cincho

Los sondeos arqueológicos en El Cincho se reanudarán a principios del verano

El alcalde de Campoo de Yuso agradece a la Consejería la colaboración en la recuperación del campamento romano "El Cincho"

 

 

 

 

Identifican en El Cincho el campamento desde el que Augusto culminó la conquista

Cultura diseñará un itinerario arqueológico en Campoo-Los Valles que englobe los tres yacimientos de la zona

 

 

 

 

ayuntamiento@campoodeyuso.es