El embalse del Ebro, con una superficie de 7.700 hectáreas en embalse lleno, ofrece en su perímetro numerosos entrantes y salientes con escasa profundidad y orillas de suave pendiente. Puede retener hasta 540 millones de metros cúbicos de agua en su máximo nivel. Se alimenta principalmente por el aporte de aguas del Ebro y del Híjar, pero también por los manantiales y arroyos de menor caudal que desembocan en él o que se unen al curso de los anteriores. Trisuerra, Mazandrero, Villar, Parralozas, Mercero o Izarilla son algunos de los cursos fluviales que alimentan al pantano.Construido en base a un proyecto del ingeniero Manuel Lorenzo Pardo e inaugurado por Francisco Franco el 6 de agosto de 1952, el embalse tiene un perímetro de 90 km, su longitud máxima es de 20 km y su anchura máxima alcanza los 4 km. En medio del pantano se alza la península de La Lastra, 700 hectáreas de terreno boscoso que componen un inmenso balneario verde en el corazón del embalse. La Lastra se mantiene intacta gracias a ese aislamiento. De ahí que la cigüeña blanca la haya elegido para establecer la mayor nidificación del Cantábrico. Y por eso el Centro de Educación Ambiental del Alto Ebro, que ocupa 300 de esas hectáreas vírgenes, es una invitación a perderse en su espesura. Sus instalaciones fueron inauguradas en abril de 2003.
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